viernes, 12 de septiembre de 2014

Un día en Cerveza México 2014

Más allá de que Expo Cerveza México sea el principal evento cervecero del país y, convoque no solo a varios asistentes sino que también a varios cerveceros de diversas partes, sin duda este año fue más satisfactorio.

No solo porque llegamos a probar varias cervezas y la gran mayoría nos agradaron mucho, tampoco tuvo que ver que de tanto que nos hidratábamos casi tiramos la silla del stand de Wendlant -la primera vez que sucede eso en todos nuestros años de consumo, que vergüenza- y mucho menos la cantidad de guapas mujeres que llegamos a ver y conocer aunque nunca paso durante el evento.

En realidad, todo se reduce a la posibilidad que tuvimos de ponerle una cara a esos logos o a esos usuarios de redes sociales con los que generalmente interaccionamos en esto llamado Internet; y de la misma manera, conocer nuevas propuestas cerveceras y a aquellos que las están haciendo. Eso es la cerveza. No solo se trata de lindos -pero peligrosos- efectos o deliciosos sabores que llegan a nuestro cuerpo, en realidad, quizá es solo el 70%, el resto es la experiencia social.

Temprano por la mañana del sábado decidimos emprender el viaje hacia los nuevos HQ cerveceros, el Pepsi Center en el WTC. Cambio que agradecimos inmediatamente, olvidadas están el par de escaleras eléctricas que había que subir, abarrotadas de visitantes que también estaban formados para comprar su entrada. Aunque había una larga fila, durante nuestro acceso nunca la tuvimos que sortear para acercarnos a la entrada. Al llegar, vimos algunas caras conocidas, y otras las llegamos a reconocer por las imágenes o videos que realizan.

Unos saludos y otros minutos de plática después, habíamos pasado la entrada y comenzamos a llenar los stands cerveceros. La verdad, fue una gran decisión el cambio de sede, pues no solo nos evitamos kilómetros de filas, también se vieron disminuidos los pasillos taponados por gente bebiendo, platicando o simplemente viendo los diferentes stands disponibles.

La primera parada fue a La Chingonería, que nos recibieron con la famosa y galardonada M.O.L.E, que curiosamente no habíamos podido probar en ningún otro momento. Le siguió GüerIPA Color de Llanta, una Black IPA que al primer sorbo no nos supo a mucho, más que el picor del centeno -quizá por culpa de la M.O.L.E- pero que una caminata después todo eso cambio.

De ahí, todo fue color rosa. Por un consejo, alcanzamos un poco de la muy limitada Imperial Stout de Cervecería Albur destinada al invierno Techo Blanco, la IPA Manota Pachona y por supuesto Xocoveza de Insurgente, Chris Banker y Stone Brewing. Cerveza que era la más buscada por asistentes y por cerveceros. Un vaso que no queríamos que se terminara, nunca, jamás, de ninguna manera (¿Por qué se termino? ¿Por qué?). Pero ya escribiremos la lista en la que pondremos las cervezas que más nos gustaron.

Como siempre, la falta de música y la costosa pero mala comida, fueron la piedrita en el arroz; aunque eso no nos limito a disfrutar, platicar, beber, conocer y escuchar tanto a cerveceros como a consumidores a quienes les empezábamos la plática con el ya clásico "¿Qué están tomando?"





Un evento que disfrutamos cada vez más mientras el tiempo va pasando, mientras la capacidad va aumentando y mientras los consumidores están esperando lo que las nuevas y viejas cervecerías ofrecen en esta Expo. Puntos para considerar el próximo año: tomar mejores fotos, llevar más comida, más agua, tarjetas de presentación y más batería en el celular.

Nos vemos en el 2015, con más cervezas, más consumidores y las mismas ganas de probar algo nuevo. Gracias a todos.

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