lunes, 22 de septiembre de 2014

Local, premium, libre y ¿Limpia?

Tantos adjetivos que se le llegan a dar a la cerveza en México que en las etiquetas ya no hay espacio para ponerlos todos. Entre los que describen su origen, los que califican su "calidad" y por supuesto, los que enaltecen sus sabores, la variedad es amplia y su uso es totalmente valido.

¿Es eso suficiente? Es suficiente que te digan que es premium, gourmet, de autor y que está hecha con ingredientes locales (según...), por manos mexicanas y que además no está sujeta a ningún tipo de contrato o condición para su venta. La verdad es que no. Dentro de todo ese discurso lleno de romanticismo y buenas intenciones hay que tomar en cuenta las cosas relacionadas a la calidad.

Porque gourmet no te dice nada, en realidad es el escudo que muchas utilizan para describir los cambios que tienen entre botella y botella. Local, únicamente indica origen que también sirve de eslogan mercadotécnico para consumir lo que está hecho en México. En fin, como lo he dicho cada uno está destinado a enaltecer el producto en diferentes áreas.

Aunque claro, no todas las cervezas están hechas como deberían. Principalmente las cervezas que día a día van apareciendo en los anaqueles de las tiendas especializadas. Esas cervezas que no tienen ni un año de estar en producción casera y ya están a la venta acompañadas de mil un adjetivos. Productos que no te sorprendería que tengan algún defecto. Pero esto vas más allá de los sabores no deseados. Son cosas que podrían afectar tu salud.

Lo sabemos, por el proceso de producción que tiene la cerveza, en teoría no deberían de existir ningún tipo de riesgos a la salud pero no todos los procesos inmiscuyen al hervido, o a cualquier otro que podría mitigar los posibles daños. Si lo pensamos un poco más allá ¿Qué sucede con las cervecerías caseras que no pueden comprar el mínimo de palé (tarima, pallet, etc) de botellas a Vitro? Pues tendrán que reusar las que puedan encontrar en buen estado. Aquí el problema es si no se desinfectan y lavan de la manera adecuada, pues -con riesgo de parecer maniático- existen mil millones de diferentes tipos de bacterias que podrían encontrarse dentro de botellas que han sido reusadas llevando a una intoxicación o infección estomacal no muy agradable.

Y no lo decimos únicamente porque nos llego la idea, lo hemos vivido. Siempre hemos agarrado con pinzas las cervezas nuevas de los estantes y, ahora tenemos muchas razones para hacerlo; era una cálida noche de verano, las hojas acariciaban el viento y las luciérnagas comenzaban a alumbrar nuestro camino... Ok, no haremos el cuento largo, pero fue una cerveza la que nos hizo daño, provocando un malestar al día siguiente comparable con haber comido en los tacos afuera de una construcción por la que pasa un río de desechos humanos. No fue nada agradable.

No nos sorprende, pues tanto The Beer Box como The Beer Company únicamente buscan vender o tener en sus "portafolios" el mayor número de cervezas sin importar que tan ricas, bonitas y por supuesto, que tan bien hechas están. Resulta casi incomprensible que se maneje de esa forma, pues podríamos apostar que cualquiera de tus tiendas o bares son el primer acercamiento de muchos a esto que llaman cerveza artesanal. 

No es para espantarte la próxima vez que pienses comprar alguna nueva cerveza, pero sí para que comprendas que no todo lo artesanal es oro y tampoco es zirconia. Afortunadamente hay muchas cervezas y muchos estilos con los que puedes experimentar, habrá algunas que sirvan de ejemplo de lo que uno no puede hacer y mucho menos atreverse a vender y, habrá aquellas que son el claro ejemplo de que una cerveza bien hecha no solo incluye bellas intenciones y hermosos adjetivos, se trata de un poco de esfuerzo, una pizca de estudios y una cantidad considerable de integridad; no vender algo que ni siquiera tú comprarías o creer que en tu primer lote de 20 litros que hiciste en la cocina de tu departamento y que incluye un poco de pelo de tu gato, ya eres el próximo Jim Koch o cualquiera de los gemelos Bjergsø.

Olvida lo local, lo premium e incluso la cerveza libre. No te dejes engañar por los adjetivos impresos en un pedazo de papel, mejor prueba para comprobar y escucha las recomendaciones de aquellos que ya han probado la cerveza en turno (pero tampoco te dejes cegar por los #beersomeliars o los esnobs que nunca faltan... malditos) aunque con sus respectivas precauciones. Así es la cerveza artesanal mexicana, muchas te darán una grata sorpresa, otras tantas una mala experiencia.

1 comentario:

  1. Ese tema de los adjetivos es una realidad, a principio de año escribí algo al respecto titulado "La artesanalidad y otras jaladas" (http://radicaloh.com/?p=575). El tema de la "calidad" (que yo prefiero decir cualidad, ya que el tema de la calidad es más comlicado que solo decir que compras insumos chidos... acá dejo algo sobre el debraye de ese tema: http://radicaloh.com/?p=699) del producto es importante y es cierto que ni Beer Company ni Beer Box se preocupan por el. También hay que agregar que las franquicias (¿sí son franquicias, cierto?) tiene cierta libertad de comprar productos y algunas, como Beer Box Tijuana, se caracteriza por ser una fregonería de tienda con épica comida, así que esa parte hay que tenerla en cuenta.

    En general la gente se va por el glamour del humo y los espejos, así como del rockstarismo y ruido de la marca. Pero es parte de lo que toca arreglarse con el tiempo y educación sobre el tema.

    Saludos!

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