sábado, 21 de junio de 2014

Temperaturas y otros misterios de la vida

El termómetro del refrigerador marcaba 0 °C, lo cual no era una buena señal. Una vez sentados en la barra, nos dispusimos a pedir nuestras bebidas fermentadas. La variedad era poca pero lo suficiente como para decidir permanecer ahí. Poe, Lucifer y una Chimay Bleu habían sido las elegidas. Sin chistar, el bartender abrió la puerta del refrigerador, agarro las tres cervezas y las coloco enfrente de nosotros; posteriormente repitió el último paso y ya teníamos los tres vasos que necesitábamos.


En ese momento solo había dos opciones: esperar a que las cervezas subieran de temperatura o preguntarle al bartender ¿Y si hacemos un muñeco? Porque parecía que habíamos pedido tres raspados de diferentes sabores y colores. Desafortunadamente, no había suficiente nieve para un buen muñeco así que preferimos esperar.

Dentro de nuestra "cultura cervecera", esta es una idea que tiene raíces muy profundas. Pensar que la cerveza debe de estar congelada para que sepa bien, es algo que todos han escuchado o recomendado en algún momento. Y de una u otra manera, la idea viene dentro de la publicidad de muchas grandes cervecerías, en donde además de la cerveza, el hielo es uno de los personajes principales. Pero ¿Qué tan cierto es esto? Tan cierto como las pomadas que curan la "diabetis" y, que los merolicos anuncian con toda confianza. 

En realidad pocas cosas deberían consumirse en estado casi congelado (el helado, las paletas de hielo y... ¿ya?), pues a esa temperatura tu boca pierde toda capacidad de percibir sabores. Literalmente se congela y su sensibilidad disminuye mucho. Olvídate de recibir los verdaderos sabores e incluso aromas de cualquier cosa, en este caso, de la cerveza.

Con la enorme paleta de estilos, hay un rango de temperaturas y cada una tiene su "media naranja". Si tuviéramos que realizar un listado con algunos de los estilos más populares del país sería algo así:

Helada (0-4 °C): Aquellas de las que no quieres percibir nada. El último experimento de tu novato amigo cervecero, una Pale Lager o cerveza sin alcohol.

Fría (4-7 °C): Estilos ligeros como Pilsner, Hefeweizen, Berliner Weisse, Lambics y Gueuze endulzadas (hasta a Boscoli le zumbaron los oídos), Witbier o Belgian White, Lager Premium y similares.

Fresca (8-12 °C): Stout, Sweet Stout, American Pale Ale, Porter, Pilsner de Bohemia, Vienna, Ahumadas, Tripel, Irish Ale, Dry Stout, Schwarzbier, Lambics y Gueuze no endulzadas, Faro, Belgian Ale y Amber Ale.

Cava/Bodega (12-14 °C): Así como se toman en Inglaterra (no, no se toman calientes ni tibias ni a temperatura ambiente, dejen de mentir por convivir). En su mayoría se tratan de estilos ingleses. Bitter, Brown Ale, India Pale Ale, English Pale Ale, Saison, Bière de Garde, Belgian Strong Ale, Bock, Mild, Foreign Stout.

Tibia (14-16 °C): Cervezas un poco más "pesadas" y con mayor volumen de alcohol. Barley Wine, Imperial Stout, Imperial/Double IPA, Doppelbock y Quadrupel.

He ahí una "ayudadita" para saber la temperatura ideal al servir tu cerveza favorita. Pero, si no te quieres complicar la vida aprendiendo todo este artículo, una pequeña "regla" sería que mientras más ligera la cerveza una temperatura baja es mejor y, por lo tanto, si  la cerveza es más fuerte una temperatura mayor sería la elección apropiada.

¡Ah! Y tampoco congelen el tarro o el vaso si no quieres desperdiciar una cerveza perdiendo todos sus sabores. Además esos vasos congelados no se pueden agarrar, no inventen.

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