miércoles, 25 de junio de 2014

Joven ¿Con espuma o sin espuma?

Si se trata de café, dentro de los famosos (Bisquets)² Obregón, siempre lo pido con espuma. Si es cerveza, hasta lo suplico. Resulta muy curioso que gran parte de los consumidores aún quieran evitar que su cerveza haga espuma mientras la sirven. Invariablemente, no faltara aquel que te diga que no sabes servir cerveza pues ha hecho un par de dedos de espuma o el mesero que antes de decir misa ya está sirviendo cuidadosamente tu cerveza, claro sin espuma. Curioso e incomprensible.


Aún conservo en la memoria las palabras que alguna vez llegaron a mis oídos: "Una buena cerveza se sirve sin espuma". Nunca le preste demasiada atención pues, hasta hace relativamente poco tiempo comencé a beber cerveza o cualquier tipo de bebida alcohólica. Incluso la televisión así lo dictaba. Me viene a la mente un olvidado capitulo de alguna -igualmente o mayor- olvidada serie. Donde una madre con resaca le ordenaba a su hijo una cerveza "Ya sabes como le gusta a mamá" (ahora eso suena muy raro) "Sí, sin nada de espuma".

Frases completamente fuera de lugar. Las eñes en una fiesta de enes. Sin duda, la espuma es vital al momento de consumir una cerveza. Quizá no sea un grano de malta, no sea una flor de lúpulo, pero es la primera impresión que tendrás de una cerveza (si parece espuma de refresco, comienza a dudar). El indicador natural que, por defecto, está presente en todas las cervezas. Aunque, va más allá de ser los avances de cine que podrían decirte que tan mala o buena estará la película. Más allá de la estética y el agradable contraste con los colores. Sí, una espuma compacta, de buen color y sobretodo de buena retención es símbolo de una cerveza bien elaborada. Pero, eso es solo una parte.

Como tal, la espuma libera todas esas esencias volátiles que guarda la bebida. Esencias que por una u otra razón podríamos no encontrar al tener la cerveza en boca. Son las pequeñas burbujas de color blanco o chocolate, las que liberan esos aromas y permiten que tu nariz sea capaz de percibirlos. Además, es el principal "escudo" en contra de la oxidación. Es la espuma la que impide que nuestra cerveza tenga contacto con el aire y se oxide, lo que provocaría sabores no deseados e irremediablemente no la consumiríamos con demasiado entusiasmo.

Al día de hoy, no he encontrado ningún fundamento para que las palabras que alguna vez escuche lleguen a tener sentido. Y no creo que llegue ese momento. Mientras eso sucede, pide tu cerveza con espuma aunque te vean extraño. Olfatea los aromas liberados, observa el contraste de colores y ten la seguridad que por cada trago que bebas, por cada linea de encaje que la espuma vaya dejando, tu cerveza podrá mantenerse "fresca" por un buen tiempo (muy útil si te gusta dar pequeños tragos a la cerveza o te distraes por la platica). Con espuma, por favor.

Imagen: http://beerstreetjournal.com/

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