martes, 17 de junio de 2014

El Tradicional Claroscuro

Desde hace algún tiempo la situación esta muy definida. Se comenzó a "luchar" por la apertura del mercado hacia las cervecerías denominadas como artesanales. Y junto a esto, se trataba de promover una mayor cultura cervecera que incluía -pero no limitaba- la definición de las cervezas por su estilo, y no solo por un par de adjetivos que, según sus ojos, describían el color del producto. 

Por consecuente comenzaron a aparecer en las etiquetas palabras como Stout, Pale Ale, Brown Ale e incluso, un poco menos reconocido, IPA. El consumidor se intereso en saber que significaban esas palabras y, porque estaban en la etiqueta de su cerveza. Poco a poco comenzamos a escuchar que algunas personas ya tenían predilección por algún estilo en especifico. Que podían imaginar el sabor de una cerveza después de escuchar una o dos palabras. Y por lo tanto, podían hacer recomendaciones, y estas palabras se iban pasando como besos (de boca en boca... ¡PUTUM TSSSSS! ).

Pero ¡Ah! La ironía. El interés no solo tiene pies, también un déficit de memoria y una embarrada de indiferencia. No sé y no me percaté del momento en que las nuevas cervecerías le restaban importancia a la etiqueta de su cerveza y, no por los diseños innovadores o los nombres de gran inventiva. Más bien, al poco interés por definir el estilo de su cerveza o peor aún, a querer mantener la línea que se ha seguido por años: cerveza clara o cerveza oscura.

Y a esto añádanle que lo que viene dentro de la botella no es algo para disfrutar, pero ese es otro tema. Uno no llega a comprender esto. Es difícil imaginar que durante el nacimiento de su cervecería -que seguramente surgió por haber probado otra de las muchas cervezas "artesanales" que hay en el país- llegaran a la conclusión que su producto debía estar exento de ser definido por un estilo. Exento de ser definido por la historia de la bebida. Exento de ser definido por las características que surgen al escuchar esas palabras. Que en realidad, una tradición errónea era más que suficiente. De verdad, no se puede imaginar.

Esto va más allá del romanticismo que algunos le puedan añadir a este "problema". No es nada de pureza, ni de arte o de ir en contra del sistema impuesto por las grandes corporaciones cerveceras que lavan nuestro cerebro para vender su veneno embotellado que (sin confirmar) podrían ser producto de los riñones de alguien. En lo absoluto. Se trata de un poco de coherencia, de concordar lo que se pide con lo que se ofrece. Hacer lo que se dice. E incluso, un poco de colaboración entre el "gremio".

Parece ridículo que por un lado algunas cervecerías y el llamado "movimiento artesanal" estén fomentando la extinción de el tradicional claroscuro. Mientras que por el otro, con el interés de "no confundir al consumidor" y que este último se atreva a probar su cerveza, mantengan ese dúo de adjetivos para describir su producto. Más ridículo es darse cuenta que 3 de las 8 cervecerías artesanales que están afiliadas a Cerveceros de México, presuman que sus cervezas son Ale Blanca, Ale Oscura, solo Lager o Cerveza Clara.

Es claro (u oscuro) que el crecimiento es poco a poco, que no se puede abarcar mucho y por ello habrá que definir los objetivos. "Resueltas" las practicas monopólicas en contra de los pequeños, lo siguiente será definir normas que no solo especifiquen lo que la etiqueta de una cerveza debe de tener, también las características que debe de cumplir la cerveza para poder ser vendida y evitar que el consumidor desperdicie su dinero en experimentos de alguien. Son muchos los problemas, pero si algunos mantienen la terquedad de caminar arrastrándolos, el posible crecimiento será un desastroso y amargo: "Se los dije".

La cerveza como los tacos. "¿De qué quiere güero? ¿Tortilla amarilla o tortilla azul?" eso no te dice de que es el taco. No dice nada. Cerveza clara u oscura tampoco. No sirve.

2 comentarios:

  1. Creo que la perspectiva que están tomando es algo purista. No hay nada de malo en eso. Solo les comparto la mia:

    El mercado actual no está aun para entender la definición de estilo. Esto lo podemos ver por el lado donde el consumidor exige del producto, pero en este caso el mercado que en realidad es nicho, está definido por menos del 1% del consumo total, el otro 99% "sabe" de cerveza clara y oscura. También lo podemos ver por el lado de que al que realmente le va a imporatar que el estilo de la cerveza esté definido es al entusiasta y, ¿qué onda, siendo generosos, le calculamos el 20% de ese 1%?. Trístemente lo que se conoce hoy en día es cerveza clara, oscura y si bien nos va, lager.

    En este rollo de definir y respetar estilos cerveceros a sólo unos pocos les importa lo suficiente como para clavarse en la textura, como ustedes (o yo). A pocos realmente les importa que es lo que se están tomando, lo que sí les importa es ser parte del "movimiento cervecero" y predicar sobre el refinamiento del gusto y la apertura a probar cosas diferentes. Cosa que para mi es más fantochería que nada.

    Siento que sería algo snobista decir que el protocolo correcto ES definir estilos, respetarlos y dibulgarlos bajo los canones BJCP cuando lo que se busca, hoy, es generar consumo, vil consumo (o consumo responsable segun predican los Cerveceros de México)

    La congruencia de todo este oscurismo/clarismo de conocimiento está en generar ventas indiscrimidamente disfrazando de cerveza "artesanal" o no proveniente de riñón (habrá algunos que no quepan en este molde). Concuerdo en que es ridículo y hasta un tanto hipócrita, pero esa es la realidad actual, cosa que espero cambie.

    La definición clara y oscura puede servir, siempre y cuando tenga aunque sea en letras chiquitas el estilo, además de una carga importante de dibulgación sobre el tema de estilos, disfrute de la bebida, apreciación y degustación (chamba que le toca a este nuevo club de Toby, Cerveceros de México).

    Como siempre, un gusto leerlos.

    Saludos!

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    1. Totalmente de acuerdo con tu postura de que pedir eso es purista y, la verdad a veces raya(mos) en lo ridículo predicando lo que debería estar bien o lo que no debería de existir. Y sin duda las definiciones bicolor son la llave maestra para que el consumidor se anime a probar algo nuevo, o en resumidas cuentas, a gastar su dinero en esos productos; generar ventas.

      La definición de estilos con el libro de la BJCP en mano es de las cosas menos importantes para esta reducida industria. Pero ¿Por qué no matar dos pájaros de un tiro? Somos pocos a los que les importa o, por lo menos, les incomoda que una cerveza no tenga definido su estilo en la etiqueta, pues de una u otra manera es nuestra herramienta para decidir o tratar de interpretar que tan bien está hecha esa cerveza, con comparaciones a productos similares. No por ello, hay que mantener cautiva esta información. Continuamos escuchando que el mercado no se encuentra tan evolucionado para realizar diferentes actividades, desde la definición de estilos hasta los maridajes, los niveles de amargor retuerce bocas o los elevados grados de alcohol. ¿Cuándo estará listo?

      Sinceramente, la no existencia del estilo en la etiqueta no afecta en nada, una pequeña búsqueda en Internet para saber que vas a beber (para aquellos que les interese, ese 20% del 1%) es suficiente. Pero esas dos palabras o 3 letras, no solo no afectan en realidad "beneficiarían". Un proceso continuo de relación entre lo que pruebas y los que lees.

      Quizá no logramos establecer nuestra idea, la opinión va más dirigida a la desinformación que a la idea de crear una industria pura y a la antigüita. Puede ser completamente una idea esnobista (cosa que queremos evitar) pero desde otra perspectiva podría tratarse de una evolución necesaria ante el rápido o lento crecimiento.

      Nos da mucho gusto que nos leas y, sobretodo que comentes. De verdad, muchas gracias.

      ¡Saludos!

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